A lo bueno nos
acostumbramos rápido…
demasiado rápido.
Pero
cuando la vida golpea…
¿Quién
eres entonces?
¿Te
quedas en la queja, el victimismo, el derrotismo…
o te
levantas?
Porque
ahí está la diferencia.
Puedes
romperte…
o
transformarte.
Transmutar
es volver a ti.
A ese
lugar que nada ni nadie puede tocar.
A tu
esencia.
A tu
fuerza.
Y desde
ahí…
renacer.
Más
fuerte.
Más
consciente.
Más
tú:
Compartiendo
tu Luz con el mundo.
* * *
(Maiga Gómez)
