miércoles, 6 de octubre de 2010



VE DE LA MANO DEL AMOR:

Dos esencias habitan en ti, dos fuerzas, dos energías en constante oposición, una te acerca, la otra te aleja de mí.

Una es mi luz en ti, tu verdadero ser, tu fuente de poder y dicha. La otra está en ese personaje que no eres tú, en ese pasado que debes superar porque es el origen de tu debilidad.

Ambas fuerzas luchan en tu alma, una te impulsa hacia arriba, hacia la evolución. De muchas formas la llaman, pero en el fondo es sólo amor. La otra se opone a tu avance, la llaman demonio, Satán, pero es sólo aquello que debes superar. Sin esfuerzo no hay evolución, sin una energía contraria que superar no hay fortalecimiento.

Pero fácil resulta el esfuerzo cuando liberas al amor que vive en ti, y expresas tu verdadero ser. Así quedas por mi protegido.

Quienes no buscan refugio bajo mis alas y obedecen a la fuerza inferior, quedan desprotegidos, no se iluminan con mi luz, no se fortalecen con mi poder, ni reconocen mi voz, la desprecian y la rechazan, aunque más que ninguno la necesitan. Así se convierten en marionetas de toscas leyes y fuerzas muy alejadas de mi.

Dudan de mis caminos, de mis servidores, no comprenden las leyes universales. Para ellos no existen, y cuando se les tiende un puente hacia la luz, sospechan negras intenciones, califican de ignorancia, delirio y superstición.

Cada cual vive en el Universo que es capaz de imaginar, según su propia oscuridad o luz. Así es en cada instante, en toda situación.

Si te guías por tu dimensión inferior, negro será tu universo, tus sombras te harán ver enemigos, y amenazas en las oportunidades más hermosas para ti, allí donde tienes una mano fraterna, un apoyo, una caricia, una bendición.

Las sombras de ese personaje que no eres tú, te engañan, el pegajoso pasado que crees no poder superar nubla tu visión, y te oculta el camino hacia la dicha, hacia la libertad y el poder. Se cuela en tu entendimiento, opaca tu inteligencia, ofusca tus sentimientos y te aleja de mis grandes tesoros.

Aquellos que no suben hacia el amor, piensan que la luz es sombra, y de la sombra hacen su luz. Sirven y defienden todo aquello que les daña y esclaviza, luchan contra lo que puede ayudarles a ser más libres, más conscientes, más felices. Ven en los demás sus propias oscuridades, y creen vivir un universo tan negro como sus sombras. Se cierran sus mejores puertas, rechazan su mejor destino., desechan sus grandes tesoros, se convierten en sus grandes enemigos, en sus carceleros y jueces, en sus tiranos y verdugos.

Mientras que si tomas la mano del amor, podrás recorrer en las tinieblas sin tropezar en la ruta, ni perder el rumbo. Descalzo entre las zarzas, ninguna espina tocará su pie. Sereno frente al huracán que enfilará por otro rumbo respetando tu morada, porque el señor de los huracanes protege a los amantes del amor. La inundación no anegará tu siembra, y en medio de la sequía encontrarás la vertiente, y con tus aguas la multitud aplacará su sed. Ante la serenidad de tu mirada, el criminal guardará su puñal, y te ofrecerá su mano. Los colmillos de la víbora no encontrarán tu carne, ni las zarpas del tigre tu piel.

Si precisas de pan encontrarás manjares, y si careces de abrigo. Yo te cubriré de armiño. Tu senda te ha de llevar hasta la joya escondida, a las llaves del reino, al esperado encuentro, y al cetro de poder. Si de verdad te tomas de la mano del amor.

(E. Barrios)