jueves, 16 de junio de 2011


(Querernos nos cura y nos hace felices.
Y es el mejor regalo que podemos ofrecer a los demás...!!! )


CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el
momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé
que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi
sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra
mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy
sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de
forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún
sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está
preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al
principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia
uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener
tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los
mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto,
lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que
eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la
razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la…
humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme
por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy
vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa
aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos
nacen las estrellas.
(Este texto está disponible en diferentes sitios web, pero sin referencias acerca del autor)
Publicado en AMARSE A UNO MISMO – www.amarseaunomismo.com