martes, 21 de febrero de 2012



Los Kabbalistas dicen que cada día es como si el mundo fuera recién creado. Este pensamiento tiene dos ramificaciones distintas, pero igualmente poderosas. 


La primera es que cada día es un nuevo comienzo: no importa lo que sucedió ayer o el día anterior. Cuando nos levantamos en la mañana y tomamos el primer aliento, es un nuevo día, una nueva vida. Así, en un sentido positivo, si ayer fue un desastre, o si fuiste un tirano, hoy puedes empezar de nuevo y convertirte en una persona completamente diferente. 
Por otra parte, puesto que cada día tiene su propia ‘vida’, no debes confiarte sino estar alerta.