miércoles, 10 de marzo de 2010




¿Que nos enseña la muerte física?

Transcribo aquí el contenido de un e-mail que envié hace poco, con motivo del fallecimiento de una persona, dándole el pésame a una amiga:

“…Pero piensa que lo importante no es el tiempo que uno haya vivido...
…Sino lo que haya significado en la vida de los demás...
Eso distinto, que aportó y enseñó a otros, que los motivó y estimuló a ser mejores personas.
La calidad con la que haya vivido, y no me refiero a lo material, sino a la intensidad y autenticidad, a aquello que haya merecido la pena.
A veces, por un simple instante, eterno e inmortal... Merece la pena haber vivido, pues la cronología del alma y del Universo no tiene porqué coincidir con la de la vida del hombre...
Lo importante es el impacto e influencia que esa persona haya supuesto en la vida de los otros…”

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A raíz de este acontecimiento, hice algunas reflexiones que aquí desarrollo a continuación, para iluminar en otras situaciones similares, que sirvan de guía y fuente de consuelo para otros.

IMPLICACIONES DE LA MUERTE PARA LOS QUE SE VAN:

1 La muerte no es más que un cambio de estado en la materia, una transformación física.
2 Un paso de una dimensión a otra.
3 Un nacimiento a una nueva vida…
4 Una oportunidad para comprender el sentido profundo de la vida.

IMPLICACIONES DE LA MUERTE PARA LOS QUE SE QUEDAN:

a) Es una iniciación sagrada a un conocimiento nuevo.
b) Es una oportunidad para subir un escalón en la conciencia.
c) Es una fase para “darse cuenta” de muchas cosas. Supone una apertura a una nueva forma de sentir y percibir lo que verdaderamente importa en la vida. Ej.:

Somos efímeros y no podemos controlar todas las situaciones. (Humildad).-

La muerte nos demuestra con su “capote” lo frágiles que somos en realidad… Pues dependemos de la salud, del aliento vital, etc. No podemos controlar todos los acontecimientos que surgen en nuestra vida, sino afrontarlos de la mejor manera posible, para aprender una enseñanza duradera.

Ante un fallecimiento en nuestro entorno inmediato, una realidad se hace patente con gran crudeza: Muchas cosas no están en nuestra mano cambiarlas. No podemos devolverle la vida ni la salud a la persona querida que ha fallecido, por mucho que lo deseemos. Aquí topamos con nuestra impotencia y descubrimos que somos seres limitados, por mucho éxito, poder y riquezas que poseamos en la vida…No podemos evitar ese trágico final ni a los otros ni a nosotros mismos.

La muerte es la gran igualadora; ante ella todos somos idénticos, no hay ricos ni pobres, ni grandes ni pequeños…Y todos, absolutamente todos, más tarde o más temprano…Pasarán por la misma experiencia. La muerte ante todo nos invita a la humildad de reconocer que no podemos hacer ciertas cosas, nos ayuda a tomar conciencia de nuestros límites; y eso es bueno pues nos evita mucho sufrimiento innecesario, ya que a veces nos extra-limitamos en nuestras capacidades, viviendo fuera de la realidad; e incluso, perjudicando a otros con nuestras actitudes.

El tiempo es valioso. (Eficacia).-

El tiempo es efímero y por tanto valioso, hay que aprovechar el tiempo mientras vivimos de manera eficaz y trascendente.
La muerte nos hace tomar conciencia verdadera del tiempo, nos ayuda a apreciarlo y valorarlo más eficazmente. A tener en cuenta que todo es pasajero, nada es duradero o permanente…Y que debemos aprovechar el tiempo en cosas que de verdad cuenten, que dejen una huella en este mundo (por pequeña que sea es importante), y en los corazones de las demás personas, (obras personales, consejos, ejemplo, aportación personal, etc.; cosas por las que merezca la pena haber vivido, no cosas materiales), es por ello que seremos recordados con cariño...

La muerte, nos induce a hacer un uso más consciente e inteligente del tiempo, para tener una vida realmente eficaz, y no haber vivido en vano; dándole a los sentimientos y a las relaciones la importancia que requieren, no poniendo nuestro corazón excesivamente en lo económico, las posesiones, los lujos…Hay muchas personas que viven esclavos del dinero, y por querer poseer objetos demasiado caros, empeñan su vida en el trabajo, y descuidan a sus seres queridos.

POEMA DE JORGE LUIS BORGES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida;

en la próxima trataría de cometer menos errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes,

contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helado y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personasque vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida,

claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver el tiempo atrástrataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

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Nada perdura, todo en esta Tierra es perecedero, por lo tanto como decía el maestro Jesús: “Atesorad vuestras cosas en el cielo, donde la polilla no corroe ni los ladrones roban...”
(Evangelio, Mateo 6, 19).


Hay que vivir más conscientes, clarificar nuestros valores. (Honestidad).-

Vivir más Conscientes como si fuese el último día, para no dejar pendientes cosas importantes. Re-plantearnos nuestra escala de valores.
Cuando sobreviene la muerte de repente, y nos enfrentamos con ella cara a cara…Automáticamente, empezamos a cuestionarnos muchas cosas, y empiezan los comentarios tipo:

“… ¿De que le sirvió tanto trabajar…Si no ha podido disfrutarlo?…”
“… ¿Para que tanto luchar…Si luego nos vamos a morir igual?…”
“…Toda la vida trabajando…Y ahora que se jubila y podía disfrutar…”
“…Tenía la ilusión de hacer ese viaje…Y conocer a su nieto…Pero no pudo cumplir su sueño…”

Etc., etc., etc.
Esas preguntas y opiniones siempre giran en torno a un mismo asunto: Aquello que no pudo completarse. Pues bueno, para que no nos suceda eso, tenemos que revisar cuales son nuestras prioridades, replantearnos nuestra escala de valores personal. A que cosas le damos más importancia (y a lo mejor no la tiene), y cuales en cambio son importantes…Pero las estamos descuidando.

Debemos analizar ese esquema de valores y volverlo a elaborar y re-ordenar de un modo más humano, consciente y eficaz.
Así el día que faltemos…Podrán decir de nosotros: “…Hizo todo aquello que se propuso, terminó lo que empezó, cumplió con su misión, fue feliz e hizo feliz a los demás…”
Así, en vez de sentirse compungidos se sentirán admirados e inspirados por nuestra estela…Y podrán despedirnos con una sonrisa.

Podemos conectar con la trascendencia. (Inmortalidad).-

Es una oportunidad para pensar en la trascendencia, en la inmortalidad, en el más allá, y para otros en Dios. Intentar conocer las realidades "detrás del velo de la materia" que desconocemos. Una oportunidad de hacernos preguntas trascendentes y reflexionar para hallar las respuestas, avanzando en el conocimiento que hasta ahora teníamos de la vida.

Hay que expresar amor. (Amar).-

Puesto que todo es pasajero… Hay que cuidarnos mejor a nosotros mismos y saber cuidar de las personas que queremos y apreciamos. Expresemos el amor, el apoyo y el cuidado de los seres que amamos, mientras caminamos a su lado. Es mientras estamos vivos cuando tenemos que demostrarles lo que sentimos a las personas que nos acompañan, (detalles, muestras físicas de cariño, decir “te quiero”, etc.)
Así, nada pendiente podrá atormentarnos luego, no deberemos nada a nadie, ni habremos dejado nada sin hacer…Como dice Pablo Coelho en "Cerrando Círculos…:” "Habremos completado el círculo
”. NOTA: (Ese texto de Pablo Coelho también puedes leerlo en este Blog, está en el apartado textos...)


También es una oportunidad para ser amorosos y expresar apoyo y comprensión a los que sufren la pérdida...y que cuanto antes se recuperen de este trance. Debemos ser solidarios con el alma que “se va” (que está haciendo la transición a otro plano), deseándole lo mejor, enviándole nuestros sentimientos de luz paz y amor mentalmente, para su camino espiritual en el más allá, para que esté bien y escuche las voces de sus guías y lo comprenda todo; rezar por su alma, enviarle bendiciones, etc..

Podemos ser y crear. (Irradiar).-

Ante la muerte, nos damos cuenta de esta verdad innegable:
“Lo que soy, es más importante que lo que tengo.”
Debido a eso, merece la pena llegar a ser uno mismo de verdad, realizar el propósito para el que hemos venido a este mundo, vivir nuestra esencia plenamente; ser el ser que somos y manifestarlo fuera por el bien de toda la humanidad; si no…El Universo estaría incompleto. Hay que dejar aflorar y expresar nuestra creatividad interna, nuestras cualidades, capacidades, dones, posibilidades, etc.


(Del libro: Señales de tráfico para el alma.
M. Isabel Garrido).