lunes, 13 de septiembre de 2010



SOBRE LA MADUREZ...

Un buen día, la juventud desaparece y se lleva consigo nuestros pilares, los soportes que nos mantienen en pie o que creemos que nos sostienen, pero la vida con una lógica implacable, los derriba para descubrirnos que otros han crecido en su lugar: Más personales y propios que hemos construido por nosotros mismos y que ahora han de servir para levantar el nuevo edificio.

Cuando nos quedamos solos, sin ninguna ligazón con el pasado: Nace la auténtica madurez.

(Anónimo).