miércoles, 29 de diciembre de 2010


LAS EMOCIONES QUE NOS ENFERMAN...


Los seres humanos somos seres conscientes y emocionales. Las emociones forman parte de nuestra vida, rigen nuestras acciones, influyen en nuestro estado psíquico y somático, y muchas veces determinan el éxito o fracaso de las acciones, de un trabajo o incluso de un proyecto de vida.

La Medicina Tradicional China (MTC), basada en una visión holística del ser humano, explica que todo ser vivo está compuesto por una parte física y otra parte emocional o espiritual. Al igual que las personas tienen su cuerpo físico y también su carácter y temperamento, cada órgano interno representa una emoción diferente, y en su conjunto se manifiestan en lo que es la personalidad de cada individuo.

Por ejemplo, el pulmón es un órgano donde confluye toda la energía del cuerpo, y su característica emocional es el carisma. Una persona con el pulmón lleno de energía es una persona carismática, desprende energía, tienen los pechos sacados y una voz de habla firme, contundente y clara. Sin embargo, la emoción patológica del pulmón es la tristeza y melancolía. Una persona con el pulmón pachucho, tiende a tener los pechos escondidos entre los hombros, su voz de habla es floja y sin fondo y suspira frecuentemente. Precisamente el suspiro es un mecanismo de autodefensa del pulmón que nos avisa de que se está encontrando en baja energía, que es cuando está más propenso a contraer enfermedades.
El corazón, considerado como el “palacio del espíritu” en la medicina china, es el primero en percibir todas las emociones, pero concretamente, la que le caracteriza es la alegría. La alegría armoniza el corazón y su antónimo es la exultación, la cual dispersa al espíritu que reside en él. ¿Cuántas veces habremos visto que el exceso de alegría desemboca en un infarto de miocardio?
La emoción del hígado es el enfado. El enfado no es algo negativo, simplemente es uno de los estados emocionales que todos experimentamos. Pero su exceso, la furia o la ira, irrita al corazón, el cual bombea sangre almacenada en el hígado hacia arriba, reflejado en un rostro rojo. Pero si el enfado sigue subiendo, llegaría al cerebro, y podría provocar una hipertensión o incluso hemorragia cerebral. Para la medicina china, la mejor manera de resolver el enfado es manifestarlo a través de comunicación verbal, dándole así una salida a esa “subida de tono”. Tampoco es bueno reprimir el enfado, si uno aparenta estar tranquilo por fuera pero reprime su enfado adentro, éste se convierte en rencor, una energía patológica que bloquea al hígado. El nombre en chino de la cirrosis se traduce como “congestión hepática”, y suele ser fruto del cúmulo de años de enfado contenido.

Esa energía bloqueada en el hígado tiende a buscar una salida a través del conducto biliar hacia el bazo-estomago. La furia no manifestada del hígado fácilmente provocaría un proceso cólico o una gastritis aguda. El rencor, el exceso de trabajo intelectual, la preocupación, el nerviosismo interno y el estrés prolongado son los orígenes más comunes de los malestares del estomago. En una sociedad actual de constante estrés y de exigencias, a caso ¿es casualidad que tanta gente sufra alteraciones crónicas del sistema digestivo?

El riñón es el órgano que representa la energía ancestral de la persona, es la energía más profunda y esencial que poseemos, y en las emociones representa el aguante, la constancia y la precaución. La energía del riñón es comparable con el agua, gotas y gotas de agua cayendo de manera constante son capaces de atravesar una dura roca.
El agua es flexible y moldeable, se adapta a cualquier terreno con el fin de llegar a su meta, el mar, pero al mismo tiempo es persistente y poderosa, capaz de crear grandes caudales inimaginables. Pues esta es la actitud que debemos de tomar ante las circunstancias y dificultades que se nos cruzan en la vida. El desequilibrio de la energía de riñón se manifiesta en actitudes de poca constancia y tolerancia, el miedo, el pánico, las pesadillas y desequilibrios psicológicos. Estos últimos son expresados gráficamente en la medicina china como “el agua del riñón incapaz de controlar el fuego de corazón, el espíritu residente se descontrola”.
Después de todo esto, la medicina china nos confirma que todas las enfermedades tienen un origen emocional. El desequilibrio de un órgano se manifiesta en una emoción resaltada, y ese desequilibrio nos hace más propensos a contraer cualquier tipo de enfermedades, o lo que es lo mismo, energías patógenas o perversas para la MTC.
Estar en salud equivale a estar en una búsqueda constante de equilibrio. A menudo, instintivamente nos decantamos por un color de ropa a llevar, un sabor a comer, una salida de la rutina o una película de algún género determinado, todo esto es señal de autorregulación del organismo.
Y nosotros, ¿qué podemos hacer para mantenernos en equilibrio emocional? Según nos desvela el sabio Maestro chino Li Hongzhi, del mismo modo que los órganos tienen sus emociones y que las personas sus temperamentos, el universo tiene su propia característica y principio que se resume en tres palabras: Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
En esa constante búsqueda de equilibrio y armonía de las emociones, de la salud y de la vida en general, los principios del universo nos indican la dirección a seguir, ya que al fin y al cabo formamos parte de éste. Entonces, cultivar nuestro corazón de acuerdo con estos principios, empezando con nuestros pensamientos, actitudes y acciones, ¿no sería el primer paso que deberíamos dar?

(Por Víctor Liu)
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