jueves, 4 de febrero de 2010



DIÁLOGO PARA BESUGOS:


A menudo podemos encontrarnos en situaciones, donde la persona que tenemos al frente (la cual se supone que está hablando con nosotros...) Suele enfrascarse en un monólogo, en el que lo único que pretende todo el tiempo es escucharse a sí misma. Utiliza nuestra cita (nos utiliza) para descargar sus emociones, y soltar todos los pormenores de cotidianidades que ni siquiera le hemos preguntado...Se eterniza en detalles mentales que nos alejan de la conversación y que no nos interesan lo más mínimo; y mientras nuestros pies quieren huir de allí ante el terrible descubrimiento de que eso no es verdadera "amistad", otra parte se queda soportando estoicamente ese bombardeo egoíco, aprovechando para darlo todo, en los pocos monosílabos que el susodicho o susodicha nos permite emitir (que seguro que se deben a los descansos producidos por su respiración, porque la verdad es que no nos da oportunidad de expresar nuestros pensamientos u opiniones). Je, Je, Je. Bueno, la viejita de la película "aterriza como puedas" se suicidó debido a la tabarra que su compañero de vuelo le estaba dando...

Entónces, cabe hacerse la siguiente pregunta:
¿Ese comportamiento lo realiza el individuo en cuestión porque no se da cuenta...O porque no quiere darse cuenta, que es peor? Esto último sí que es grave, porque se supone que el humano goza de inteligencia suficiente como para percibir el estado de su interlocutor...

Llegados a este punto, uno descubre la injusticia que representa, escuchar y en cambio no ser correspondido de igual modo, cuando uno trata de hablar y exponer también su parte.


Es una lástima, porque esa persona que de modo cruel martillea nuestros oidos, se pierde la riqueza que se produce durante una auténtica conversación, donde la interacción y la aportación equitativa y mutua (uno escucha, luego opina; otra vez escucha, de nuevo opina, etc) produce una motivación, un refuerzo de los afectos, y una activación extra de las neuronas, llegando juntos a profundas conclusiones que nunca se hubiese llegado por separado. La sabiduría popular se hace eco de este hecho cuando dice: "Cuatro ojos ven más que dos".


Lo que hemos comentado en el primer párrafo, no era conversación sino egoismo puro e imposición; o como suelo llamarlo yo: "Diálogo para besugos", porque los besugos nadan juntos pero realmente...No lo están.


Tras ese implacable bombardeo del otro, uno recuerda los momentos hermosos vividos junto a otras personas...Momentos llenos de intenso entendimiento, chispa, humor, afinidad y ¿porqué no?, de descubrimientos. Uno cae en la cuenta de que el mundo está lleno de gente maravillosa y especial por conocer. Almas más afines a nosotros y que nos tienden la mano para avanzar, en vez de abusar de nuestro tiempo y bondad.

Al final, uno acaba huyendo de estos personajillos egoícos, los cuales nos tildarán de todo, porque se acabó su "oreja fiel"...Pero nosotros estaremos volando, con nuestros verdaderos hermanos en el camino, a otros lugares más constructivos.
Dios nos libre de los charlatanes sin conciencia.
(Maiga, 4-2-10)