jueves, 24 de junio de 2010


COMENTARIO DE LA IMÁGEN:


He escogido esta foto porque... Me inspira amor y equilibrio entre el hombre y la mujer.
Refleja muy bien tanto el espíritu masculino como el femnino.

Obsérvenla detenidamente y les revelará verdades esenciales:
El Hombre aporta a la mujer Fuerza, Seguridad, Objetividad y Valor.
La mujer: Dulzura, Intuición, Solidaridad y Espiritualidad.

Ambos se complementan, aunque para conseguir ese "Equipo Perfecto", ese Amor Verdadero y esa armonía... Primero hay que trabajarse mucho internamente uno mismo, y limar el Ego personal: Ganar las propias batallas interiores, lo cual será una garantía de éxito en cualquier relación que emprendas.

Pretender ser iguales es un error, pues en la variedad reside un equilibrio y enriquecimiento superior, y mayores posibilidades de crecimiento y desarrollo personal.
El secreto de la felicidad conyugal reside en: Que tanto el hombre como la mujer no dejen nunca de admirarse mutuamente el uno al otro y de respetarse profunda y exteriormente. Aprendiendo de la esencia del otro, integrándo su saber en nosotros.

De todos modos, tanto el hombre como la mujer deben aprender a no depender del otro, integrando en su ser interno tanto la polaridad femenina como la masculina. Es decir la mujer debe aprender a ser más objetiva y concreta; el hombre a no tenerle miedo a lo subjetivo y así comprender otras verdades y dimensiones a través de la intuición.

Una pareja ha de ser una suma de fuerzas, nunca una resta... Ha de ser un apoyo cariñoso para alcanzar tus sueños nunca para castrarlos.

El miedo es el principal enemigo que hay que vencer para que las relaciones funcionen.

(Escrito hoy por Maiga).

Ahora les dejo con un poema breve de Jorge Bucay, que resume muy bien lo que es el amor sincero y auténtico:

Quiero que me oigas, sin juzgarme.

Quiero que opines, sin aconsejarme.

Quiero que confí­es en mi, sin exigirme.

Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.

Quiero que me cuides, sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.

Quiero que me abraces, sin asfixiarme.

Quiero que me animes, sin empujarme.

Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.

Quiero que me protejas, sin mentiras.

Quiero que te acerques, sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas, que hoy, hoy puedes contar conmigo. Sin condiciones.

(Jorge Bucay)